Bioestimulación con tu propio plasma. Piel más firme, luminosa y con mejor calidad cutánea. Sin productos externos: solo tu biología.
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El PRP es plasma extraído de tu propia sangre, concentrado por centrifugación y reinyectado en piel. Las plaquetas liberan factores de crecimiento que estimulan la regeneración celular. No añade volumen — mejora la calidad de la piel desde adentro.
Pequeña muestra de sangre del paciente (similar a un análisis de sangre rutinario).
Procesamiento del plasma en centrífuga para concentrar plaquetas. 15 minutos.
Microinyecciones por toda la zona a tratar. Anestesia tópica. Posible enrojecimiento las primeras horas.
El PRP funciona mejor en protocolos de 2–3 sesiones espaciadas 4–6 semanas. Una sola sesión da efecto, pero la mejora real se construye con la serie completa. Se puede combinar con armonización facial en la misma jornada.
El plan exacto se diseña tras una valoración médica. Sin presión, sin paquetes prefabricados — un análisis honesto para tu caso.