Dos tratamientos médicos con alta tasa de éxito: control de sudoración excesiva con toxina botulínica y reducción de cicatrices con técnicas combinadas.
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La hiperhidrosis (sudoración excesiva) responde excelentemente a la toxina botulínica aplicada en axilas, manos o pies. Las cicatrices — sean de acné, post-quirúrgicas o post-traumáticas — requieren un análisis específico: hay cicatrices que mejoran mucho con peelings, otras con microneedling, otras con relleno puntual. El diagnóstico previo determina la técnica.
Identificación del tipo de hiperhidrosis o de la cicatriz a tratar. Plan según diagnóstico.
Toxina en puntos calculados (hiperhidrosis) o técnica específica (microneedling, peeling, relleno) según cicatriz.
Hiperhidrosis: efecto pleno en 7 días. Cicatrices: protocolo de 2–4 sesiones espaciadas.
Es uno de los tratamientos con mejor relación efectividad/inversión. Una sola sesión de toxina botulínica bien aplicada controla la sudoración entre 6 y 9 meses. Quien la sufre suele describir el resultado como un cambio de calidad de vida.
El plan exacto se diseña tras una valoración médica. Sin presión, sin paquetes prefabricados — un análisis honesto para tu caso.